El Destino. El azar. El RANDOM.

"Todo pasa por algo". Refugio eterno colectivo.
Si pisaste una cáscara de banana, es porque definitivamente necesitabas cambiar ese pantalón que acabás de manchar gracias al barro indeleble de la vereda.
Si tenés que hacerte una revisación médica para blanquear tu laburo y te descubren alguna enfermedad dantesca, al menos vas a tener obra social para afrontarla.

"Todo pasa por algo". Física para principiantes.
Toda acción merece una reacción.
Si pisaste una cáscara de banana, es porque se te ocurrió mirar el cielo y buscarle formas a las nubes en pos de la inspiración.
Si tenés que hacerte una revisación médica para blanquear tu laburo, es porque se te ocurrió abandonar la búsqueda laboral por otro lado.

El Destino se cuenta para adelante, pero el azar siempre te lleva hacia atrás.
¿Es el destino el ídem del azar? ¿El destino no es más que un accidente absurdo? ¿Hay un orden tan entrópico en el caos más perfecto?

Sólo sé que de cada cosa que pasa, algo queda. Un pantalón manchado, una enfermedad asintomática. Y eso que queda moviliza algo que deja algo más: la concepción de un sistema quitamanchas infalible, una anticipación absoluta a los lugares comunes de las obras sociales.
Algo queda.

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